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Sé el mejor gestor de tu vida, entrena tu cuerpo, tu mente para conseguir Abundancia, éxito y bienestar

Juan Garcia Closa

De este curso, me quedo con una frase que se puede aplicar a una buena parte del temario: 
“hay que tomar conciencia de las cosas para ser más eficaces” 

En  definitiva,  ser  consciente  de….  de  nuestros  valores,  de  nuestro  mapa,  de  nuestros  bloqueos,  de  nuestro cuerpo (respiración y relajación), etc… 

He aprendido a destacar la clara conexión existente entre cuerpo y mente, lo que me lleva a descubrir  muchas de mis incoherencias entre lo que quiero, lo que digo y lo que hago. 

Cuando estas 3 cosas están  alineadas, nuestras ideas se aclaran y nos volvemos más coherentes.

En mi caso particular he tenido que trabajar con varios virus, el más destacado de ellos y que más me bloqueaba,  ha  sido  el  de  la  vergüenza,  más  concretamente  por  “el  que  dirán,  lo  que  pensarán”,  virus que me condicionaba excesivamente todos mis actos diariamente, desde levantarme hasta acostarme. 

El aprender a eliminar este virus ha supuesto para mí una enorme liberación y siento que la pesadísima carga  que  llevaba  en  mi  mochila,  se  ha  aligerado  un  montón,  permitiéndome  prosperar espectacularmente. 

En menor medida, he tratado también los virus del miedo y de la culpa, éste último  en los dos sentidos, es decir, aprender a no sentirme culpable de cosas donde no lo he sido y sobretodo, aprender  a  no  echar  las  culpas  siempre  fuera  de  mí;  así,  le  doy  más  importancia  a  asumir  responsabilidades que  no  a buscar culpables de  cualquier aspecto negativo de mi vida. 

Hay que saber reconocer que somos responsables de nuestros propios actos 

En cuanto a la comunicación he mejorado la práctica de la asertividad y empatía, que me ha ayudado a  mejorar las relaciones familiares, destacando aquí que mi valor nº 1 es la familia. 

He aprendido también que no debemos racionalizar tanto las cosas y que debemos aprender a sentir, a  escuchar  mejor  a  nuestro  cuerpo  con  todos  los  sentidos,  que  nos  van  “informando”  y  que  debemos  saber leer e interpretar. 

Destaco por encima de todo, el haber podido definir uno de mis grandes objetivos, de tipo profesional,  concretamente el de publicar un libro sobre historias de superación personal a través del deporte, más concretamente  del  atletismo  popular.  

Me  ha  ayudado  a  aclarar  este  tema  el  hecho  de  recordar  que  debemos  dedicarnos  a  hacer  algo  que  “me  apasione  y  yo  haga  apasionar  a  los  demás”,  recordando también qué era lo que de pequeño hacía y ya me apasionaba. 

De esta manera, aúno en uno sólo, tres aspectos que siempre me han apasionado: correr, escribir y ayudar a la gente. 

También me servirá para completar ese trienio de meta‐objetivos que mucha gente se marca en la vida  de:  “tener  un  hijo,  plantar  un  árbol  y  escribir  un  libro”.  

Bueno,  yo  como  corredor  y  otros  muchos corredores, le añadiría un cuarto objetivo, es el de completar una maratón de 42’195 Km. corriendo sin parar, objetivo conseguido recientemente. 

En el momento que he tenido este objetivo apasionante tan claro, he sentido que el universo de alguna manera  “me  ayuda”,  mejor  dicho,  donde  antes  yo  veía  obstáculos,  problemas,  trabas,  ahora  veo oportunidades de mejora, de crecimiento y de poder prosperar.

 Esas oportunidades siempre han estado ahí, lo que pasa es que no las veía o no las sabía ver. 

A medida que voy cambiando la “lente” a través de la cual observo el mundo, mi percepción sobre éste cambia radicalmente. 

El  resultado  de  esta  evolución  que  estoy  experimentando  es  que,  recordando  la  conexión  cuerpomente,  me  están  despareciendo  molestias  que  ya  las  consideraba  como  “crónicas”  o  motivadas  por excusas que me autoimponía (el clima, posible mal de ojo, alguien que me hacía sentir mal, etc…) tales como: dolores de cabeza, de espaldas (dorsales y lumbares), estómago (donde tengo localizado mi “No”, que también he aprendido en el curso), problemas de insomnio, etc…. 

Y el cambio postural más espectacular es la sensación real de haber ganado un par de centímetros de altura: al cambiar mi mente, mi postura también lo ha hecho y veo las cosas desde otro prisma y desde  otra altura: donde antes veía baldosas, ahora veo fachadas, donde antes veía tierra, ahora veo cielos. 

Lo  he notado observando mi postura en fotos como corredor antes y después de este cambio, antes corría más curvado y encogido, ahora corro más firme y erguido, lo cual repercute en un mejor rendimiento deportivo. 

Acabo con un par de frases:

Frase 1: “Si crees en tus sueños, tus sueños se crearán”

Frase 2: “Si quieres que la vida te sonría, primero sonríe tú a la vida” 

Muchas gracias

Sábado, Marzo 28, 2015 - 10:45